De vez en cuando la vida te regala una noche bonita, para que puedas recrearte en ella cuando pasa el tiempo y tardan en llegar más noches estrelladas; de vez en cuando la vida te hace chocar de bruces con alguien que ha pasado por tu lado en diversas ocasiones sin mediar palabra alguna, descubriendo que siempre hay espacio para la sorpresa, para atisbar en unos ojos desconocidos hasta entonces, en una voz silenciosa hasta ese mismo momento, que todavía hay alguien, que tiene en su corazón mucho cariño para dar, y que está deseando darlo. Por un instante surge una chispa de luz, como una cerilla que se enciende en la oscuridad del cuarto, y por primera vez en mucho tiempo, sientes que no estás sólo en el mundo, que hay alguien que tiene pensamientos muy cercanos a los tuyos, que vive en una lucha permanente por encauzar ese amor que siente en su interior de manera provechosa, y te devuelve la confianza en la raza humana, en peligro de extinción; cada vez hay más deshumanos errantes intentando recuperar su alma en una casa de empeños, pero son pocos los que lo consiguen.
De vez en cuando, tu sonrisa se hace permanente, la felicidad te inunda y renueva cada célula de tu cuerpo, y el brillo de tus ojos es tan fuerte como el de los peces en el océano; no andas, levitas, no duermes, sueñas, no comes, te alimentas, y ese estado reconfortante puede durar muchos días.
Es maravilloso, que de vez en cuando, la vida ponga en tu camino un ángel y lo que es mejor aún, que seas capaz de reconocerlo.
jueves, 19 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)