lunes, 13 de junio de 2011

LO PROHIBIDO

Eres lo prohibido y te bebo sedienta a escondidas, mi boca te busca y encuentra la tuya mojada dispuesta a calmar mi sed sin prejuicios. Jugamos a un escondite en el que ninguno gana, sólo la emoción de alinear nuestras miradas merece la pena; nuestros pensamientos se chocan sin saberlo en el vaivén del día, y a veces andamos por calles paralelas sin saberlo. Eres los prohibido y así te siento, pegadito a mi cuando te encuentro. Guardo tu sonrisa grabada a fuego lento en mi retina, y la disfruto a solas en la quietud de mis sábanas fresquitas. Como dos niños que juegan a la inocencia, así juegan nuestras almas disfrazadas de nostalgia, a menudo la luna las vigila, pero cierra los ojos provocando el momento de intimidad preciso, para que se desnuden sin miedo.
Soñamos con lo que será, intuimos la felicidad, y nos conformamos con esos deliciosos momentos que nos regala la vida. Eres lo prohibido y así mi corazón te guarda, pero te hecho de menos cuando todos ríen y tu me faltas. Coincidimos con el corazón roto, y fuimos pegamento el uno para el otro, remedio magistral, antídoto certero para nuestro mal de amores, fueron las caricias, los besos, los sabores.
El día que coja tu mano bajo la luz del sol sin esconderme, será para mi un milagro bondadoso y atrevido, y tú me clavarás los ojos sin esconder tu mirada, y me dirás las palabras que ahora mismo imagino, y yo sonreiré mientras mi corazón se ensancha, y gritaré en silencio, fuimos lo prohibido.